domingo, 20 de septiembre de 2009

Una lágrima (parte 3/3)

Una palabra de siete letras que resonó en el ambiente avasalladora.
Minutos atrás, mientras esperaba había repasado la carta varias veces y me habia encontrado con extensa lista de variedades, ¿justo tenia que elegir una lágrima? Sin duda no había sido causa del azar. Podría haber pedido simplemente un café, un cortado, un capuchino, pero no. Sin duda me estaba “llorando la carta” como quien dice.
El doble sentido y ese cinismo calculador la caracterizaba, no era algo nuevo, era de esperar que jugara su carta y había anotado.
Me guardé los comentarios y todo retomó su curso como si nada hubiese sucedido, llegó mi té y su lágrima.

A continuación hablamos de todo, hermosos recuerdos, otros no tanto y regaños a montones. Cada uno puso sus armas sobre la mesa sutilmente, no hubo sangre, pero si muchas heridas que volvieron a abrirse y esperarían cicatrizar con el correr de los días.
El tiempo se acababa, cada uno debía retomar su rumbo, volvió la moza y caballerosamente pagué la cuenta. Cada uno tomó sus pertenencias y nos separamos, cada uno por su lado.
Ahora otra vez caminaba solo por entre la gente, pero ya no miraba por encima de los hombros de nadie, ya no había nada que ver.

FIN

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