sábado, 23 de octubre de 2010

Las Relaciones humanas


Casi como imperceptibles, casi como esa brisa fresca de verano que nos deja respirar por las noches, ahí están, formando parte de nuestra vida cotidiana. Creo que no hace falta que yo les cuente lo complicadas que son ¿verdad?.

Desde que vamos a comprar un dulce al quiosco, hasta nuestros amigos, pareja o el trabajo mismo, debemos lidiar con estas, ya sea para conseguir una satisfacción personal o simplemente compartir un momento, una opinión, un punto de vista, una aceptación o desacuerdo.

Somos por naturaleza seres que vivimos en sociedad, en la que al principio comenzamos esa historia en el lugar que nos ha tocado y no tuvimos posibilidad de elección, para de a poco ir forjándonos como personas buscando un objetivo, siguiendo un ejemplo modelo con el cual no sentimos identificados o simplemente por instinto.

Es la vida, es complicada, es divertida, es hermosa.

sábado, 28 de agosto de 2010

Disculpas


- Te pido disculpas si dije algo que te ofendió.
Aunque, si en realidad es lo que pensaba en ese momento y es totalmente válido ¿Por qué tengo que disculparme?
- Y es que a veces hay verdades que no se dicen, o que uno debería aprender a callar.
- Pero, no entiendo. Si me callo lo que me pasa, se van acumulando hasta que llega un punto en el que no da más y explota de la peor manera ¿no te parece?
- Mejor me callo.

jueves, 15 de julio de 2010

Cinco letras, dos palabras



Parece tan simple, pero es tan difícil decirlas, que cuando por fin salen de entre tus labios, se sienten tan bonito que sacan mi mas amplia sonrisa.

Se acelera el pulso, me transpiran las manos mas de lo normal y me lleno de sudor.
Dos consonantes, tres vocales. Dímelas en un susurro o en una canción, dímelo de la forma que quieras, pero solo si salen de tu corazón.

¡Cortito y patético!

miércoles, 14 de julio de 2010

Infierno: cupos limitados



Etapa de dudas existenciales, coincidencias quizá, inseguridades tal vez. Lo cierto es que me sentí engañado como cuando era un niño y me pregunté ¿por que quieren convencernos todo el tiempo de que el cielo es mejor que el infierno? de que debemos ir hacia arriba y no abajo, ¿a caso no quieren que vallamos?. Quizá el cielo sea tan aburrido como lo es para mi una carrera de galgos, o peor aun; y claro, en cambio allá abajo puede que estén a puro disfrute, pero los espacios son reducidos y no pueden permitir que se les rebalse de gente ¿o no?, tenían que lograr que no quisiéramos ir y vaya que lo han logrado.

De todas maneras no se si me animo a elegir, no se si pongo las manos en el fuego como muchos dicen... ustedes piénsenlo.

La casa se reserva el derecho de admisión, El Demonio.

martes, 22 de junio de 2010

Cántame tus páginas

Tengo esto dando vueltas por mi cabeza desde hace semanas y surgió mientras leía el último libro que compre: “El Nombre del Viento”, donde cuenta de canciones tan hermosas que pueden conquistar el corazón más frío que pueda tener una mujer o hasta hacer cantar al viento. Cada acorde parece mágico e irrepetible que casi puedo tararear la melodía en mi cabeza, pero casi… ¡quiero escucharlas!

Se que es parte de la mística de un libro, dejar volar la cabeza a través de las múltiples descripciones, pero no, protesto.

Muero por oír las cuerdas de ese laúd, esas voces a dúo, todo eso y más. Estoy seguro que a mas de uno se le cruzó por su cabeza, ¿o me equivoco?

martes, 4 de mayo de 2010

Siete mil luciérnagas

Son como luces en medio de la oscuridad,
Que desde lejos veo acercarse lentamente.
Van alumbrando a su paso mi camino,
Pero ellas siguen el suyo.

Enciendo mi linterna con cautela,
Y trato de hacerme pasar por una de ellas.
Pero su energía es natural, no se agota,
Nunca dejan de brillar.

Mi idea era fija, ingenua pero fija.
Es que tengo que golpearme para entrar en razón.
Así somos, orgullosos, pero por mas superiores que nos creamos,
Nos manejamos por instinto.

Es que ya puedo seguir tu rastro a kilómetros,
No dejes de alumbrar mi camino.
Si tu vuelas, voy planeando por detrás,
Dame ese empujón que me hace falta para despegar.

sábado, 13 de marzo de 2010

Cazuelitas de ciervo



- Buenas noches, ¿que van a servirse?
- Dos cazuelitas de ciervo por favor y un vino de la casa.

Desde la mesa del lado escuchaba el pedido de la pareja de veteranos al mismo tiempo que mi estomago se hacia un nudo y se retorcía. De pronto la noche se me hizo día, el restaurante, ahora era un hermoso bosque con el otoño recién entrado por el que corría un joven ciervo dando saltitos cortos con su imponente y elegante figura.

Otra imagen se vino a mi cabeza, estaba frente a la señora del sombrero rojo y el camarero me preguntaba si acompañaría con algo mi cazuela.
- Claro, unas naricitas de bambi fritas.
- A sus órdenes.
Se marchaba por el pasillo mientras la veterana me sonreía y otra vez volví al revuelo de estómago que me hacía retorcer en la silla. Había entrado en trance o eso creía.

Fue cayendo la tarde en el bosque cuando se oyó un sonido fuerte y seco, acompañado por el que ocasionó el desplome del animal y ya no se oyeron los golpeteos en la tierra seca, ni el chasquido de las hojas al quebrarse.

- ¡la cuenta por favor!