Mostrando entradas con la etiqueta instinto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta instinto. Mostrar todas las entradas

sábado, 23 de octubre de 2010

Las Relaciones humanas


Casi como imperceptibles, casi como esa brisa fresca de verano que nos deja respirar por las noches, ahí están, formando parte de nuestra vida cotidiana. Creo que no hace falta que yo les cuente lo complicadas que son ¿verdad?.

Desde que vamos a comprar un dulce al quiosco, hasta nuestros amigos, pareja o el trabajo mismo, debemos lidiar con estas, ya sea para conseguir una satisfacción personal o simplemente compartir un momento, una opinión, un punto de vista, una aceptación o desacuerdo.

Somos por naturaleza seres que vivimos en sociedad, en la que al principio comenzamos esa historia en el lugar que nos ha tocado y no tuvimos posibilidad de elección, para de a poco ir forjándonos como personas buscando un objetivo, siguiendo un ejemplo modelo con el cual no sentimos identificados o simplemente por instinto.

Es la vida, es complicada, es divertida, es hermosa.

martes, 4 de mayo de 2010

Siete mil luciérnagas

Son como luces en medio de la oscuridad,
Que desde lejos veo acercarse lentamente.
Van alumbrando a su paso mi camino,
Pero ellas siguen el suyo.

Enciendo mi linterna con cautela,
Y trato de hacerme pasar por una de ellas.
Pero su energía es natural, no se agota,
Nunca dejan de brillar.

Mi idea era fija, ingenua pero fija.
Es que tengo que golpearme para entrar en razón.
Así somos, orgullosos, pero por mas superiores que nos creamos,
Nos manejamos por instinto.

Es que ya puedo seguir tu rastro a kilómetros,
No dejes de alumbrar mi camino.
Si tu vuelas, voy planeando por detrás,
Dame ese empujón que me hace falta para despegar.

lunes, 19 de octubre de 2009

Como por instinto

Esta mañana desperté, creí que aun estaba soñando y es que de mi espalda habían crecido dos alas tupidas de plumas. Sin tiempo a pensarlo, como por instinto, salí volando por mi ventana alejándome de casa, de mi familia, mis amigos, de mi barrio y mi ciudad.
Volé alto, luego un poco mas, y me perdí en la inmensidad del cielo por que por primera vez me sentí libre, que podía hacerme de todo lo que mis ojos veían en todo su esplendor.
Ya de noche, volví a mi ventana y ya no estaba, mi cuerpo se había ido, lo había abandonado para siempre. Comprendí que este no era mi lugar, ya me marcho.