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sábado, 13 de noviembre de 2010

En una relación con Facebook


Las relaciones sentimentales en Facebook son un punto no menos importante dentro de la gran red social que vive hoy entre todos nosotros. Alrededor de esa simple línea de texto dentro de nuestro perfil, hay mucho más de lo que podemos llegar a imaginar, y es una experiencia que puntualmente hay que vivirla para poder describirla con todo lo que ello significa. Desde que decidimos que ese espacio en blanco deje de estar vacío para comunicar nuestra situación sentimental actual, ya nada volverá a ser como antes.

En la película “Red Social” actualmente en cartelera que narra la historia de este fenómeno, hubo un hecho que me dejó pensando, cuando el protagonista y creador del proyecto sin querer se da cuenta de que los usuarios estarían interesados en dar mas información de su vida privada e interesarse en la de los demás, como saber si esa chica que te gusta está soltera o en una relación como lo llaman ellos, o tan increíble como enterarte de que pasó de un estado a otro: ahora es soltera.


Ahora entrados en el tema podemos hacer una reflexión de lo que significa esta línea de texto para cada uno de nosotros y como influye en nuestras actuales relaciones. ¿Han entrado a ver la situación sentimental de alguien? ¿Les interesa esto? ¿Cómo les influye?

sábado, 23 de octubre de 2010

Las Relaciones humanas


Casi como imperceptibles, casi como esa brisa fresca de verano que nos deja respirar por las noches, ahí están, formando parte de nuestra vida cotidiana. Creo que no hace falta que yo les cuente lo complicadas que son ¿verdad?.

Desde que vamos a comprar un dulce al quiosco, hasta nuestros amigos, pareja o el trabajo mismo, debemos lidiar con estas, ya sea para conseguir una satisfacción personal o simplemente compartir un momento, una opinión, un punto de vista, una aceptación o desacuerdo.

Somos por naturaleza seres que vivimos en sociedad, en la que al principio comenzamos esa historia en el lugar que nos ha tocado y no tuvimos posibilidad de elección, para de a poco ir forjándonos como personas buscando un objetivo, siguiendo un ejemplo modelo con el cual no sentimos identificados o simplemente por instinto.

Es la vida, es complicada, es divertida, es hermosa.

martes, 1 de diciembre de 2009

Perro VS Gato

La amistad entre el hombre y la mujer ¿existe? He aquí el dilema, redundante, cíclico, repetitivo o como quieran llamarle ¿sería como la relación de un perro y un gato? Algo que algunos creen imposible pero que indefectiblemente existe, digamos que es algo que suele darse, no de lo más común pero ahí están.
Pero así también, está latente la posibilidad de confundirse, de desconocerse, ya sea por alguno de los dos o ambos (da igual).
Ahora, sincerándonos ¿nunca se confundieron con un amigo/a en toda su vida? Si me dicen que no la verdad que no se los creo, o ya les va a tocar. A mi me pasó, y se lo dije, si, en la cara, y obtuve a cambio el mayor silencio que jamás había escuchado en toda mi vida. Empecé a balbucear, soltando palabras de disculpa, justificándome, pero sin dar atrás lo que había salido desde muy adentro mío, y ese fue el fin de una relación de amistad, o por lo menos, el fin de la confianza.
¿y ustedes, que tienen para decir?

domingo, 20 de septiembre de 2009

Una lágrima (parte 3/3)

Una palabra de siete letras que resonó en el ambiente avasalladora.
Minutos atrás, mientras esperaba había repasado la carta varias veces y me habia encontrado con extensa lista de variedades, ¿justo tenia que elegir una lágrima? Sin duda no había sido causa del azar. Podría haber pedido simplemente un café, un cortado, un capuchino, pero no. Sin duda me estaba “llorando la carta” como quien dice.
El doble sentido y ese cinismo calculador la caracterizaba, no era algo nuevo, era de esperar que jugara su carta y había anotado.
Me guardé los comentarios y todo retomó su curso como si nada hubiese sucedido, llegó mi té y su lágrima.

A continuación hablamos de todo, hermosos recuerdos, otros no tanto y regaños a montones. Cada uno puso sus armas sobre la mesa sutilmente, no hubo sangre, pero si muchas heridas que volvieron a abrirse y esperarían cicatrizar con el correr de los días.
El tiempo se acababa, cada uno debía retomar su rumbo, volvió la moza y caballerosamente pagué la cuenta. Cada uno tomó sus pertenencias y nos separamos, cada uno por su lado.
Ahora otra vez caminaba solo por entre la gente, pero ya no miraba por encima de los hombros de nadie, ya no había nada que ver.

FIN

sábado, 19 de septiembre de 2009

Una lágrima (parte 2/3)

La moza otra vez, dejó la carta sobre la mesa y volvió a marcharse. Al fin pude prender mi cigarrillo, se alivianaba esa ansiedad cuando sonó un ringtone corto en mi teléfono celular que me avisaba que tenía un mensaje de texto nuevo. Lo abrí y era ella, estaba llegando al lugar.
Era invierno, media tarde, hacía frío y mucho, pero yo transpiraba y el cuello de la polera me asfixiaba. No podía sacar la mirada de puerta de la carpa y la vi entrar.
El tiempo parecía no haber pasado, me saludó con un beso en la mejilla y se sentó en frente, una mesa nos separaba.
No sabía por donde empezar, si recordar momentos lindos, hacer regaños, hablar de nada o tomar mis cosas y salir corriendo. Ella sonrió, a mi se me revolvió el estomago tal cual como en este momento en que lo escribo.
Una vez más la moza se acercó a la mesa para preguntarnos que íbamos a servirnos.

-eee… un té, solo -¿vos que vas a pedir?
Un silencio me invadió y retumbó en mis oídos.
-una lágrima
El mismo silencio que antes, pero esta vez explotó.
La moza se retiró.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Una lágrima (parte 1/3)

Los dos días que acontecieron de ese mensaje de texto lo había planeado todo, desde la hora hasta como me iba a sentar a esperarla, los posibles diálogos o inesperados finales y/o maneras de escapar de manera gloriosa.
Pero había llegado el día y no había más tiempo para pensar. Corría entre la gente espiando sobre los hombros, crucé la plaza y allí estaba el bar. La zona parecía estar despejada.
El lugar presumía de estar igual que dos años atrás como cuando habíamos almorzado juntos, me daba escalofríos. Ni que nos hubiese estado esperando para saldar nuestros regaños pendientes de una no muy corta relación llena de ilusiones, alegrías, mentiras y locura.
Así es que tomé asiento en una de las mesas de la carpa exterior, como habías pedido para que pudiésemos fumar. Sabía que iba a ser una larga y tensa charla en la que algunos cigarrillos podían ser más que útiles.
Me acomodé y deje mis pertenencias en una silla de al lado. Sacaba un cigarrillo de mi bolso para pasar el tiempo cuando la moza me interrumpió.

-buenas tardes ¿Qué va a servirse?
Hubiese pedido un tequila para sosegarme pero no.
-la carta por favor. Espero alguien, enseguida le pido.
-como no
Y se marchó.