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sábado, 23 de octubre de 2010

Las Relaciones humanas


Casi como imperceptibles, casi como esa brisa fresca de verano que nos deja respirar por las noches, ahí están, formando parte de nuestra vida cotidiana. Creo que no hace falta que yo les cuente lo complicadas que son ¿verdad?.

Desde que vamos a comprar un dulce al quiosco, hasta nuestros amigos, pareja o el trabajo mismo, debemos lidiar con estas, ya sea para conseguir una satisfacción personal o simplemente compartir un momento, una opinión, un punto de vista, una aceptación o desacuerdo.

Somos por naturaleza seres que vivimos en sociedad, en la que al principio comenzamos esa historia en el lugar que nos ha tocado y no tuvimos posibilidad de elección, para de a poco ir forjándonos como personas buscando un objetivo, siguiendo un ejemplo modelo con el cual no sentimos identificados o simplemente por instinto.

Es la vida, es complicada, es divertida, es hermosa.

martes, 27 de octubre de 2009

Como una rata


- Considere por un momento, el mundo en que vive una rata. Es un mundo hostil, claro.
Si una rata pasara por la puerta delantera ¿no la atacaría con hostilidad?
- Supongo que si.
- ¿La rata alguna vez ha hecho algo para crear esa rabia que siente hacia ellas?
- Las ratas pasan enfermedades, y muerden a la gente.
- Las ratas fueron causantes de la plaga bubónica, pero eso fue hace mucho. Dígame una enfermedad que una rata transmita que una ardilla no pueda transmitir.
Pero asumo que no tiene la misma ira hacia las ardillas ¿cierto?
- No.
- Y a excepción por la cola, hasta se parecen ¿no?
- Es un pensamiento interesante coronel.
- Sin embargo, no importa lo interesante que sea, no hará nada de diferencia a como usted se siente.
Si una rata pasara en frente de su puerta, ¿le ofrecería un poco de su deliciosa leche?
- Tal vez no. No lo pensé.
- No les gusta. No sabe por que no le gustan. Todo lo que sabe es que le son repulsivas.

Diálogo extraido de la película "Bastardos sin Gloria" (Inglorious Basterds)

miércoles, 9 de septiembre de 2009

La verdad de la milanesa

Pablo se encontraba desayunando esta mañana (6:30am) cuando se dio cuenta que sin querer acababa de resolver el misterio que afligía sus días: la verdad de la milanesa.
En ese momento, supo que su vida cambiaria, y con su taza de té en la mano se enderezó en la silla y habló. Como si estuviese frente a un teatro lleno de espectadores ansiosos de escucharle.
Paso a explicar… La milanesa de mamá o la abuela es como la vida misma, única e irremplazable y no tiene punto de comparación con ninguna otra. Pero luego de tanto tiempo puede volverse aburrida, entonces hay que ponerle un poco de condimento, salsa o picante. Se puede innovar, probar rarezas, no siempre la milanesa con puré de hace veintitrés años.
Pero, la mayoría de las veces tenemos miedo a cambiar, probar, arriesgarnos, a lo desconocido y nos quedamos en la de siempre. Y es ahí donde el aburrimiento se vuelve un arma punzante, los ojos se afinan, el paladar se vuelvo exquisito y empezamos…
-La carne tiene un nerviecito.
-Mmm… ¿hacía falta tanto pan rallado?
-¡Qué! ¿no hay limón?... no, sin limón no son milanesas.
-¿Otra vez lo mismo?
Bueno y podríamos seguir todo el día, -dijo Pablo

Ese mediodía pidió milanesas en el almuerzo y cuando la recepcionista pregunto con que guarnición la acompañaría… adivinen que contestó.