domingo, 1 de mayo de 2011

Migajas de pan de ayer



La mañana de hoy, nada menos que en el Día del Trabajador, dos palomas grises se posaban en un alero de La Catedral del centro de Córdoba; discutían y se cuestionaban de manera poco enérgica como en menos de cincuenta años, pasamos de ser una de las emergentes potencias del mundo moderno, con una economía creciente, un territorio basto de recursos naturales y una educación envidiable a un tercer mundo que parece no poder salir de un desmoronamiento incesante. En qué momento su pueblo se había vuelto tan permisivo y quieto, tan conformista a veces y ciego demasiadas otras.

Amaneció el Primero de Mayo con un cielo gris y un viento frio y penetrante, que reflejaba el descontento de los que día a día ellas ven pasar caminando por la plaza yendo a sus trabajos, buscando un sustento, con el aliento y el cuerpo pesados pero con esa esperanza en el alma por lo que sentimos por nuestra tierra a la que amamos y queremos ver resurgir y brillar.

Sin embargo para ellas, siempre hay alguien que como de costumbre viene a sentarse en uno de los bancos de la plaza a descansar un poco y compartir un poco de maíz o unas miguitas de pan duro. Entonces ellas bajan, hacen su gracia y nunca les falta el pan.

Buen provecho y… ¡Que viva La Patria!

sábado, 23 de abril de 2011

Perfume y aromas


Casi tan hechizado y confundido como esa multitud enredada entre la lujuria y el libertinaje, quedé con el final de la película “Perfume: la historia de un asesino”. En ese momento en que se aproximaba lentamente el desenlace, pude imaginarme unos cuantos finales diferentes a medida que pasaba el tiempo; comenzando por la clásica ejecución ante el pueblo clamando por su sangre, pero no, eso hubiese sido demasiado predecible. Hasta imaginé que podía usar el perfume para que aún después de muerto, el padre de la joven no pudiese darse el gusto de sentarse junto a el, para verlo sufrir sin sentir su perfume; cualquier otra cosa se me podría haber pasado por la cabeza menos los que ocurrió en realidad; tiene que ser un sueño, me decía a mi mismo en ese momento, esto no puede estar pasando.

En fin, pasó y fue definitivo. No puedo decir que no me gustó el final, por que es una excelente película, pero si que me hubiera gustado que sea diferente. Si no la vieron se las recomiendo y analicen el final, quizá estemos de acuerdo o no, pero de lo que si estoy seguro es que los va a dejar desconcertados.




martes, 8 de marzo de 2011

Trilogía desafortunada – La toma 3/3




Con el ánimo casi por el suelo, dimos media vuelta, nos despedimos del Uritorco  y pensamos en una alternativa. Hacía una linda tarde de sol y no muy lejos debía haber un río donde poder almorzar algo, refrescarnos un poco y pasar una linda tarde tomando unos ricos mates con criollos.

Así fue que nos encontramos con el Camping “La Toma” con el ingreso también cercado y como era de esperar nos cobraban en la puerta, esta vez $5 por persona y ya no teníamos opción, estábamos cansados de andar, desilusionados y sobre todo con mucha hambre. Unos metros adentro había otro restaurante, un poco menos pintoresco que el que custodiaba la base del cerro, con pocas opciones y precios bastante caros; almorzamos ahí unas empanadas criollas con gaseosa y volvimos al auto para buscar el mate, los criollos y algunas cosas más para irnos al río. Avanzamos por un camino bordeando la montaña hasta encontrar un lugar cómodo y con algo más del hilo de agua que veíamos correr; nos instalamos, conversamos, nos bañamos en una ollita que se formaba en la caída de una pequeña cascada, tomamos mates y comimos. Una linda tarde que decidimos terminar poco antes de que nos abandonara la luz del día.

Así en el auto otra vez, arriba los cinco desandamos el camino que habíamos hecho, con algunas desilusiones, unas sonrisas y nuevas experiencias.

No vimos naves espaciales, pero nos dimos cuenta que no hay que ver cosas de otro mundo para llevarse una gran sorpresa.

domingo, 6 de marzo de 2011

Trilogía desafortunada – La mano del hombre 2/3


Centro de Información Turística de Capilla del Monte.

Ahí me encontré con la primera desilusión que se hizo colectiva cuando se la comuniqué al resto de los pasajeros; el ascenso tenía un costo de $40 por persona, sin un guía que con acompañara y el regreso era a partir de las 15:30 hs., en mi reloj casi medio día y con cuatro horas aproximadas para llegar a la cima, no alcanzábamos a llegar que ya teníamos que estar volviendo.

Bueno, dijimos, vamos hasta la base y allá quizá tengamos algo más de suerte y encontremos alguna alternativa. Después de todo llegamos al lugar, estacionamos el auto y nos encontramos con la segunda desilusión del día; todo se había convertido en una especie de circo temático alrededor del cerro a costa de los avistamientos de objetos voladores, con puestos que vendían desde piedras con supuestas energías hasta CDS y DVDS de películas sobre Ovnis, pero como si fuera poco, el camino a la montaña estaba cercado y la entrada bloqueada por una especie de restaurante por el que debíamos pasar para subir.

Una vez adentro por supuesto estaba la oficina donde cobraban, ¿y donde quedó la mística del lugar? O será que nuestros amigos extraterrestres van a seguir viniendo para bajar a comer un rico almuerzo y comprar algún recuerdo. 

¿Y ahora, que hacemos?

sábado, 5 de marzo de 2011

Trilogía desafortunada – El emprender 1/3

Anoche nos dormimos con la idea de salir al otro día bien temprano a recorrer alguno de los tantos lugares de nuestras hermosas sierras; y así fue que nos levantamos aunque no tan temprano como habíamos planeado, ni tampoco como hubiésemos querido, pero listos para salir al fin.

Aún no teníamos un destino fijo, pero mientras uno preparaba el mate y otro se terminaba de cepillar los dientes, yo salía a comprar unos criollos al almacén de en frente y pensaba. De allá volví con la idea de ascender al Cerro Uritorco en Capilla del Monte, un lugar que no conocíamos, famoso por el avistamiento de Ovnis o naves extraterrestres y con una mística atrayente y prometedora.

Luego de discutirlo unos minutos ya éramos cinco pasajeros en el auto de la familia avanzando por Avenida Circunvalación camino a las Sierras Chicas.

Habíamos recorrido unos buenos kilómetros ya, un poco más de dos horas al menos, que luego de tomar algunos caminos equivocados, llegamos a Capilla del Monte, donde buscamos un Centro de Información Turística para llegar al cerro.



miércoles, 23 de febrero de 2011

Miedo a volar



Después de poco mas de un día de negociaciones a través de internet, teléfono y hasta personalmente para conseguir un par de pasajes a un precio promocional que se amolde a nuestro bolsillo, va a ser mi primera vez en un avión.
Estoy feliz, extenuado e indignado, es que a los que tienen una buena posición económica esto no les sucede ¿verdad?, basta con sacar su tarjeta de crédito internacional y pronunciar las palabras mágicas: Hola quiero un pasaje ida y vuelta en estas fechas y en estos horarios. Listo, así de sencillo, ni gracias tuvieron que decir.

En fin, voy a volar y es un momento que anhelaba desde hace mucho tiempo y aunque el común de la gente le tiene miedo a los aviones y sea toda una odisea subirse al menos la primera vez, para mi no, es mas, no veo la hora de estar allá arriba. Bueno... imagino que al momento de subir y el despegue algún miedo me ira a dar, después de haber visto Lost y tantas películas de catástrofes aéreas ¿no?, sería lo mas normal.

Otro detalle que me olvidaba de nosotros los pobres, las escalas con espera y el trasbordo que tenemos que aceptar con buena cara para gastar un poco menos, en total 6 horas de vuelo entre Buenos Aires, Lima y Bogotá mas unas cuantas horas de espera.

Espero que sea una buena experiencia y a la vuelta les cuento como fue, si es que vuelvo...
 

miércoles, 19 de enero de 2011

El cuarenta y cinco


H
ay momentos que se pierden en el olvido y cosas que puedo llegar a olvidar en un momento. Sin embargo, eso que nos separaba, al mismo tiempo era pura conexión entre los dos. Y así, intentaba crear poco a poco lo que sería una noche inolvidable.

Tenía un hermoso cuerpo que parecía moldeado por un poder divino y un carácter tan fuerte que podía olerse aún estando resfriado. Pero si algo tengo que destacar, es su gran alma de compañero.

Y ahí estábamos lo dos, nada mas que el nos separaba y nada nos unía mas. Disfrutamos de su compañía sorbo a sorbo, se despidió y nos dejó solos para que pudiésemos estar mas cerca que nunca, nadie mas que nosotros, solos los dos.

¡Salud!