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viernes, 3 de febrero de 2012

Jirafas y zanahorias


Cuando era chico mis padres me llevaron a un circo y había una jirafa a la que invitaban a los niños a que se acercaran y les dieran de comer alguna verdura, me acercaron y me dieron una zanahoria, ella bajó su cuello y me la arrebató de mi mano con la lengua, una lengua muy áspera y babosa que todavía me da impresión cuando me acuerdo.

Lindos recuerdos de la infancia pero de todos a los que les conté, nadie me creyó, entonces lo cuento por acá a ver si alguien me cree. Les dejo un dibujo que hice retratando el momento cuando sucedió.

#Historiasverdaderasquenadiecree

sábado, 23 de abril de 2011

Perfume y aromas


Casi tan hechizado y confundido como esa multitud enredada entre la lujuria y el libertinaje, quedé con el final de la película “Perfume: la historia de un asesino”. En ese momento en que se aproximaba lentamente el desenlace, pude imaginarme unos cuantos finales diferentes a medida que pasaba el tiempo; comenzando por la clásica ejecución ante el pueblo clamando por su sangre, pero no, eso hubiese sido demasiado predecible. Hasta imaginé que podía usar el perfume para que aún después de muerto, el padre de la joven no pudiese darse el gusto de sentarse junto a el, para verlo sufrir sin sentir su perfume; cualquier otra cosa se me podría haber pasado por la cabeza menos los que ocurrió en realidad; tiene que ser un sueño, me decía a mi mismo en ese momento, esto no puede estar pasando.

En fin, pasó y fue definitivo. No puedo decir que no me gustó el final, por que es una excelente película, pero si que me hubiera gustado que sea diferente. Si no la vieron se las recomiendo y analicen el final, quizá estemos de acuerdo o no, pero de lo que si estoy seguro es que los va a dejar desconcertados.




domingo, 27 de diciembre de 2009

¡Soy tu Fan!

Vengo desde lejos, vuelvo tarde, pero no tanto. Espero sepas disculparme pero mi orgullo a veces se pone prepotente y hace cosas que luego entiendo. El que dirán, el que diré… ¿Qué diré? Simplemente no lo sé, pero sé que solo quiero disfrutarlo ahora que me tienes atrapado en tu mundo de ficción.

Es que… es tan creíble, tan complicado de entender (“es que lo fácil se pone aburrido” …dije alguna vez) que me envuelve como un cuento de esos que tanto me gustan. De niño recuerdo a mi padre inventar historias para que me durmiese de una buena vez, y quería escucharlas una y otra vez, las mismas historias, que hasta lo corregía cuando se salteaba alguna parte o un detalle.

Es que son esas simplezas llenas de magia que nos hacen andar, son el motor de nuestro ser. Y claro está que en cada historia no es todo “color de rosa”, pero que seria sin los grises y los negros, seria todo muy fácil hasta terminar volviéndose aburrido ¿no lo creen?