Si no sos un degenerado/a ahora vos, al igual que me pasó cuando estaba escribiendo esto te preguntarás ¿como puede alguien enamorarse arriba de un colectivo?. Lleno de viejos, que va saltando de aqui para allá, con la infaltable música a todo volumen del parlante de un celular al compás del cuartetazo.
Pero pasa. Son las siete de la mañana y el pibe que emprendía camino al trabajo esperaba ansioso que llegara la parada, donde subiría como todos los días a la misma hora, esa personita que alegraba sus mañanas. Ella ni lo registraba, pero el entre ronquidos, ojos lagañosos y bostezos repletos de mal aliento se hacía espacio para esbozar una sonrisa cuando su musa voltease en dirección a el.
Se había enamorado. Ella simplemente, desconocía su existencia.
-Tengo que decirle algo, tiene que haber una forma de que sepa que existo.
Susurraba por lo bajo
-pero que va a pensar, que le quiero hacer el filo arriba de un colectivo. Va a creer que soy un tarado.(bis)
Una mañana como muchas otras, el colectivo freno en esa parada, subió la gente pero ella no. Al día siguiente tampoco. Y el que le sigió, tampoco, tampoco...
¿Había perdido al amor de su vida en el mismo colectivo donde se había enamorado?, quien sabe, el colectivo pasa todos los días pero hay que saber cuando tocar el timbre para bajar a tiempo.
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martes, 15 de septiembre de 2009
jueves, 10 de septiembre de 2009
Fin del recorrido
Como un ruido en mi cabeza, como un murmullo.
Se acrecenta.
El suelo ruge, las paredes tiemblan.
Una luz, el silencio, el ruido, una bocina, es ensordecedor.
Se acelera.
Ya viene, hacia mi, inmóvil. La respiración se hace difícil.
Se acerca.
No puedo moverme, la luz me ciega, una bocanada de humo.
El suelo ruge, las paredes tiemblan.
Son voces, ya no hay murmullos, son gritos. Ya viene.
Otra vez el silencio.
2:00 am - una estrepitosa frenada, último colectivo.
- Buenas noches, ¿puedo pagarle?
- Lo siento, me compromete. Solo cospeles o tarjeta, no puedo dejarlo viajar.
Se acrecenta.
El suelo ruge, las paredes tiemblan.
Una luz, el silencio, el ruido, una bocina, es ensordecedor.
Se acelera.
Ya viene, hacia mi, inmóvil. La respiración se hace difícil.
Se acerca.
No puedo moverme, la luz me ciega, una bocanada de humo.
El suelo ruge, las paredes tiemblan.
Son voces, ya no hay murmullos, son gritos. Ya viene.
Otra vez el silencio.
2:00 am - una estrepitosa frenada, último colectivo.
- Buenas noches, ¿puedo pagarle?
- Lo siento, me compromete. Solo cospeles o tarjeta, no puedo dejarlo viajar.
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