Se dice que sobre gustos no hay nada escrito, pero por mi parte creo que está todo más que dicho. He aquí la raíz de todo dilema: cuando las cosas no se asientan en un papel, sucede que a las palabras se las puede llevar el viento.
Cuan difícil puede ser en una pareja llegar a tener gustos similares o cosas con las que compartir de acuerdo a la edad en la que estemos transitando. ¿Y si no fuese así? Tendríamos que ir a un lugar de compromiso, fingir que la estamos pasando bomba, simular una cara llena de risa y bailar con gente que no soportas y sobre todo música que no te gusta.
NO, todo esto lleva a un solo camino y es el DISGUSTO, se acumula, se hace mas y más grande y puff…
Cuando pasan estas cosas una buena opción fue la heladería, en este caso los invito a comer helado de naranja con cascaritas, que pueden encontrarlo en Creambury y es una mezcla de cítrico y acido (OH! casualidad). Con medio quilo creo que podemos andar bien, y lo que vamos a hacer es con una cuchara de acero inoxidable llevar una abundante cantidad a nuestro paladar, para sentir como se nos congelan la bronca, los sentimientos y los ojos que parece que se nos van a salir para afuera.
Si tienen otra buena opción, la escuchamos…